Friday, March 22, 2013

"Cargamos las memorias de nuestras vidas pasada"

Entrevista a Percy García, maestro y director del Curso Vida al Máximo. La República, Jueves 24 de enero 2013 por Mariza Espinoza


LA FICHA: Soy Percy García. nací en el Rímac hace 43 años. A los 12, me enviaron a la India, donde adquirí un profundo conocimiento de las ciencias yóguicas. Vivo en australia y dirijo el centro de retiro más grande el mundo. también doy seminarios de desarrollo personal en diversos países.

- Naciste en el Rimac y te fuiste a la India a los 12 años. ¿Cómo ocurrió?
- Mi madre era una persona bien espiritual. Al principio, era una devota católica y no sé cuándo comenzó ir más al Oriente. Fue ella la que, sin forzar nada, nos introdujo a este sistema de vida. Luego me mandó a la India con su guía espiritual. Tuve la fortuna de estar con gente de mucho conocimiento, practicando tradiciones y procesos espirituales bien profundos.

- ¿Nunca sentiste que perdiste algo del mundo exterior?
- No. Incluso era un mundo más completo, por que lo exterior tiende a ser bastante superficial.

- ¿Lo dices porque lo conociste bien?
- Claro, después. Cuando salí de la india, enseñé por un tiempo. Daba clases de sánscrito, yoga. Pero después de un tiempo, decidí entrar en el mundo de los negocios. Armé empresas...

- Algo que me llama la atención de tu discurso es eso: que el dinero no es malo, que tener fortuna es bueno...
- El dinero es una energía neutra. Tú puedes salvar al mundo o puedes destruirlo con e´l. Lo que a mí me enseñaron fue que no le tenga miedo a esas cosas que, si quería vivir en el mundo, tenía que interactuar con el mundo y, para eso, no tener miedo al mundo. Una frase que se me quedó pegada en la cabeza fue: deja el mundo mejor de lo que lo encontraste. Si vives con eso, vas a vivir alienado en el camino espiritual.

- ¿La espiritualidad y la persecución de la riqueza pueden convivir?
- Son compatibles, sí. pero tienes que interactuar con el mundo siguiendo ciertos principios universales. Yo puedo decir: mira  la base de la espiritualidad es encontrar tu ser, tu alma, es parte eterna que está más allá de todo. ¿Cómo encuentras esa parte? Venciendo el temor. Por que el temor es lo opuesto a la eternidad. Y tenemos tanto miedo porque pensamos que las cosas se van a acabar.

- Por el apego...
- Exacto. Y uno se apega porque tiene miedo. Cuando vences el temor, lo que en un momento te da miedo, te condiciona, en realidad te libera. Entonces el mensaje es bien simple, ¿no? No tengas miedo al dinero, no le tengas miedo a vivir. Vive con todo tu corazón, entrégate, ríndete, enfócate.

- ¿Tú nunca has conocido el apego?
- ¡Sí, claro! En este mundo vivimos rodeados de apego, pero con la conciencia de que tú tienes que dejarlo ir.

- ¿Cuál ha sido el apego más difícil de vencer para ti?
- Mis hijos, tengo dos. El temor más grande es que algo les pueda ocurrir y es algo que siempre estoy trabajando. En realidad es temor solamente imaginario. Pero aún así es bien grande y sobrecoge, ¿ok? Honestamente, es lo que más me ha costado vencer.

- Hablando de apegos, aunque te fuiste muy niño de tu país ¿le tienes apego?
- Le tengo un cariño, diría yo. Le tengo un afecto especial al Perú por que mi ADN se compuso aquí. Yo soy ciudadano australiano, pero vengo aquí porque existe una conexión especial con Lima.

- Vas a dar una conferencia sobre el amor. ¿De qué amor hablamos aquí?
- Amor es conexión. Tenemos la tendencia a reducir amor a una experiencia romántica, pero la palabra amor abarca mucho más que eso.

- ¿Hablamos del amor en pareja?
- Es interesante, por que la palabra yoga, en su origen etimológico, significa unión. ¿Qué cosa es amor? Es unión entre dos personas. ¿Qué cosa es yoga? También es unión. La energía unificadora es la misma. Entonces la unión entre dos personas, especialmente en dos personas del sexo puesto, es en verdad la fuerza más grande que existe.

- Pero también la que remite más a nuestro estado más primario, ¿no?
- Claro. Lo que pasa es que el amor puede ser la fuente más grande de felicidad o de dolor en tu vida. depende de cómo te conectas con esa energía y cómo entras en una relación. Primero, tienes que entender que nada ni nadie puede hacer sentir suficiente.

-¿No existe la media naranja?
-¡ Exacto! Si tú piensas que algo o alguien va a venir de afuera y hacerte sentir suficiente, no estás empezando bien. Tú tienes que entender que tu suficiencia está dentro de ti. Relación significa: yo siento los talentos, atributos  cualidades que me han dado, y encuentro una persona para compartirlos. Y, si esa personas siente esa suficiencia, se encuentra contigo y lo comparte, el amor se vuelve en tu fuente de felicidad más grande.

-¿Existe la reencarnación?
- De acuerdo a los textos védicos sí. Yo personalmente creo, pero no predico la reencarnación.

- ¿Has explorado tu vida pasada?
- (Risas) Para ser honesto contigo, sí. La persona que hizo eso conmigo me dijo que en mi vida pasada yo había nacido en la India y que era un estudiante de Vedanta (escuela filosófica del Hinduismo) y a mí me pereció bien preciso, porque a los doce años, cuando me voy a la India, Vedanta me atraía a pesar de que es un sistema muy complejo intelectualmente.

- ¿Lo traías desde tu vida pasada?
- Sí. La tercera ley de la Termodinámica es que la energía no puede ser destruida. A la hora de la muerte, ¿esa energía donde va? ¿Qué cosa es el ADN? De acuerdo a los yoguis y a esos textos védicos, tú simplemente vas viajando en este mundo cargando las memorias de tu vida pasada.

Para leer mas sobre los cursos que dicta Percy con nosotros visita: 




¡Llegaron nuestras postales!


¡Búscalas en todos nuestros estudios!

LimaYoga en Programa 7 vidas

¿Qué es yoga? ¿Cuales son los beneficios? ¿Como afectan las asanas en el cuerpo y la mente? ¿Cómo nos ayuda en nuestra vida diaria? ¿Qué tipos de yoga existen y para que sirven?  Descubre todas respuestas en esta entrevista a Alex Landazuri del Programa 7 vidas.


Labels: , , , ,

Practicando yoga según tu peso. Entrevista en Oh! Diosas

Alex y Alina, conductora del programa Oh Diosas, nos cuentan como el yoga nos ayuda a encontrar nuestro peso ideal a través del movimiento y una práctica constante.


Labels: , , , ,

Sunday, October 2, 2011

Gaby en Ejecutivas Diario El Comercio 12/7/11 (historia de LimaYoga)

Gabriela Sologuren: "Ahora siento que mi trabajo da frutos"
No era feliz, sufría siguiendo una carrera solo por complacer a sus padres. En busca de alivio, probó el yoga. Vio la luz. Hubo un cataclismo el día que anunció que no ejercería su profesión. Al llegar a casa, su pareja la encontraba dando clases en la sala. Hoy él es su socio, juntos están sembrando salud



Alex vestía saco y corbata y, los fines de semana, el fútbol era su pasión. Hoy, día de semana y en plena hora de oficina, viste sandalias y un polo fuera del pantalón. Gabriela Sologuren, ella es la feliz responsable de la transformación del padre de sus dos hijos. El yoga le salvó la vida, y ella ahora vive para difundirlo (y, cómo no, también para beneficiarse de esta disciplina que resulta urgente en estos días de alta tensión). Lima Yoga, así bautizó a su empresa. ¿Sabe alguien qué fue del cartón ese que la certifica como bachiller en Biología?

Y entonces, la Biología quedó en el camino.
Quedó en el camino. Aunque se relacionan (con el yoga), porque si yo acepté seguir Biología fue por el tema del ser humano, del funcionamiento del cuerpo, de la naturaleza; y el yoga es eso: cómo te relacionas con tu cuerpo, cómo te relacionas con la naturaleza y con el medio ambiente.

Pero fueron cinco años de estudios, de seguir una carrera que al final jamás ejerció. ¿No generó eso un conflicto en casa?
Por supuesto. La idea en mi casa era: “¡Tienes que estudiar!”; y yo decía: “Pero, ¡no me gusta!”. Yo estaba en la universidad, pero vivía sufriendo porque no me gustaba lo que hacía; y en mi casa la preocupación era: ¡Qué iba a ser de mí! “Acaba”, me decían; y cuando acabé: “Haz una especialización”. “¡Pero si yo no quiero!”… Todo era sufrimiento (ríe)…

¿Por qué eligió esa profesión?
Cuando salí del colegio no sabía qué hacer. No me encontraba. Tenía muchas inseguridades… Tiraba más para el arte, las letras, pero ahí entraba el tema de mi familia: “¡Cómo vas a estudiar eso!”. Fueron ellos los que me sugirieron que postulara a la Agraria. Yo terminé el colegio en segundo puesto, y como tal tenía ingreso directo a una universidad nacional; y así, por seguirles la corriente entré para ver qué tal.

¿En qué momento apareció el yoga?
Yo estaba pasando por toda esa etapa de estrés, de sufrimiento, y le dije a una amiga -que lo practicaba desde los 15 años- que me lleve a sus clases. Y desde la primera clase hice clic. Me encantó, y ya no paré. Al principio lo comencé a practicar como lo que es: una técnica de autosanación, para estar bien, tanto física como mentalmente; no imaginaba que con eso yo iba a hacer algo más. Fue después, cuando acabé la carrera y ya estaba viviendo con Alex –porque también tenía que generar ingresos-, que decidí dar clases en mi casa. Compré unos petates en Surquillo, y como a mis amigas les gustaba –porque cuando yo iba a la playa, de campamento o adonde sea, hacía yoga-, ¡ya pues! Ahora todas mis amigas, las personas que se relacionan conmigo, practican yoga; porque todo se contagia… Yo enseñaba en mi sala, y como en esa época me volví a encontrar con la amiga que me inició en esto -y ella estaba haciendo danza-, dijimos: “¿Por qué no alquilamos un lugar?”. Al día siguiente ella vino y: “¡Ya lo encontré!”. Y empezamos.

Eso fue el 2006. Alex, su pareja…
Usaba saco y corbata.

Él era gerente financiero de un banco, y antes de que abrieran su local solía ocurrir que, al llegar a casa, la encontraba a usted y a sus amigas…
En posturas de yoga; y me decía: “¡Qué aburrido!”. Entonces él jugaba fútbol, salía a correr; su cuerpo estaba superduro (tenso), y yo lo obligaba: “Acompáñanos”; porque tenía solo dos alumnas y quería que esté con nosotras para hacer más ambiente. Él sufría, no le gustaba, no se podía concentrar… Y ahora (ríe)…

Usted le ha cambiado la vida.
Sí, pues, porque al final lo dejó todo. El yoga te hace eso.

Lo que entonces usted ganaba era el ingreso menor de la casa.
Sí, era solo para mis gastos.

Entonces, si él dejaba su empleo, eso iba a atentar contra su futuro económico.
Yo tenía confianza en que nos iba a ir bien. Siempre le decía: “Renuncia, ¡renuncia!” (ríe)… Porque él venía a almorzar a la casa y, a la hora de irse, yo lo veía que se iba sufriendo (ríe)… “Ya, ¡acaba con eso!”. Y fue una transición, porque renunció y comenzó a hacer consultorías, pero fue por muy poco tiempo porque se dio cuenta de que detestaba hacerle la tarea a otros (ríe)… Una noche, yo le dije: “Alex, ¿qué voy a hacer con esto?”; porque tampoco me veía solo dando clasesitas, eso no nos iba a generar mucho dinero. “Quiero hacer algo más con el yoga”. Al principió pensé en hacer retiros (de meditación), pero esa noche decidimos que íbamos a hacer algo grande; y fue entonces que todo se confabuló para que él se encuentre con un amigo que -a su vez- lo contactó con un profesor en Miami que certifica a maestros de yoga. Alex se fue para allá y se certificó como profesor con él –antes que yo, incluso-; se cayeron bien, y ahí empezó nuestra historia con Fred Busch. Él se vino para aquí.

Busch es un profesor de yoga con varios años de experiencia, ha dictado talleres en distintas partes del mundo.
Cuando lo conocimos tenía tres estudios en Miami. Ahora solo se está dedicando a trabajar con nosotros.

Ahora son socios.
Es nuestro socio para Latinoamérica, porque Fred no solo está dando cursos en Lima, sino también en Guayaquil. Queremos llevarlo a otros países, es muy posible que el próximo sea Colombia.

Ustedes están desarrollando un negocio. ¿Eso no entra en conflicto con la filosofía del yoga?
El dinero es un subproducto. Nuestra visión no es: queremos ganar dinero; sino: queremos expandir la práctica del yoga. Y lo estamos consiguiendo, y eso nos está permitiendo tener un buen ingreso.

No solo dan talleres para alumnos, también certifican a profesores. Es decir, están preparando a su futura competencia. ¿No es eso atentar contra su propia empresa?
No, porque nuestro objetivo es que la mayor cantidad de gente practique yoga; y mientras más gente quiera enseñar, va a también querer seguir nuestro curso para profesores. Entonces, eso no afecta el negocio, más bien lo estimula.

Todo empezó en la sala de su casa, sobre un petate; ahora están por abrir su quinto local.
¡Increíble! Y eso es ya por Alex, que todo lo quiere hacer en grande (ríe), porque yo le decía: “No, con dos, tres locales, es ya suficiente”… Porque yo soy la administradora, la que ve los detalles.

Pese a que usted no ha estudiado para eso. Él, en cambio, es economista.
Alex ha trabajado en planeamiento, es el que tiene la visión para ver el mediano y largo plazo. Yo soy la que ve el día a día, él es el que quiere crecer, crecer y crecer (ríe)…

Dice que la práctica del yoga la ayudó a encontrar tanto la salud física como mental. ¿Qué significa eso?
Para que tu mente esté sana, tu cuerpo tiene que estar sano; ese es el primer paso. Eso implica que dejes de lado los malos hábitos: mala alimentación… De ahí viene el enfrentamiento con tus demonios: con tus traumas; porque el yoga hace que te veas a ti mismo, que te des cuenta de tus pensamientos, para que veas qué estás haciendo y por qué te estás sintiendo mal, por qué estás tomando decisiones equivocadas; porque el estrés y la ansiedad son a causa de esas decisiones equivocadas, y lo que el yoga hace es que tú mismo quieras alejarte de todo lo que atenta contra ti mismo.

O sea que esta práctica que al parecer es tan serena, lo que hace en realidad es forjar al guerrero que llevamos dentro.
Claro. Incluso una de las posturas se llama así: del guerrero, y ayuda a que tu cuerpo esté fuerte; porque cuando tu cuerpo está fuerte, tu mente está fuerte. El yoga es una unidad: mucha gente –por ejemplo- se dedica solo a la parte intelectual, y no hace más que estudiar; no trabaja su cuerpo. Allí hay un conflicto, y al final se enferman, sufren gastritis… El yoga, en cambio, te ayuda a trabajar la integridad: tanto el cuerpo como la mente.

La sociedad de consumo procura darnos todas las alternativas para alcanzar la comodidad. ¿Debo entender que el yoga va contra ello?
Un poco, porque el común de las personas prefiere evadir, evitar ver las cosas dolorosas; y lo que hace el yoga, más bien, es llevarte hacia adentro de ti, mostrarte quién eres y prepararte para enfrentar la realidad. El yoga te prepara para todo, te enseña a desapegarte de todo, hasta de tu propia vida.

¿En su caso, cuál fue el gran miedo que venció?
Sufría de mucha ansiedad. Mi vida familiar fue un poco difícil, como todos tuve mis traumas y, al final, así como unos van al psicólogo, a mí el yoga fue el que me ayudó. Pasé también por una depresión postparto muy fuerte. Durante toda esta década que lo llevo practicando he pasado por un proceso de crecimiento personal bastante fuerte.

El yoga le ha permitido vivir su propia Comisión de la Verdad y Reconciliación.
Claro (ríe)…

También le brindan sus servicios a empresas. ¿Qué han encontrado?
Nos dimos cuenta de que cuando le llevas yoga a alguien que no ha tomado la decisión de hacerlo, no sirve. Nos ha pasado que la empresa le dice a su personal: “Ya, aquí están las clases, ¡vayan!”. Y nadie va (ríe)… Esto funciona cuando la persona decide, es entonces que vas a ver los cambios; y son cada vez más las empresas que nos llaman: Rímac Seguros, Integra, el Británico… Nos están llamando bastante de hoteles. Estamos logrando este crecimiento en un momento en el que hay una gran preocupación por la salud, el bienestar… Es que ha habido tanto materialismo, ¡que ahora se viene lo espiritual!

Así como le ha cambiado la vida a su pareja, también le ha pasado lo mismo con otras personas.
Sí, esa es una de las cosas que más me gustan del negocio, porque te das cuenta de que llega gente muy mal –tú te das cuenta de lo cargados que están-, vienen jorobados, con sobre peso, con una nube negra encima, y, después de unos meses, los ves ¡brillando! Es gente feliz, que ha bajado de peso; y eso genera toda una onda de salud, porque luego esas personas contagian a otras; y así esta se puede convertir en una ciudad más pacífica, más alegre, ¿no?

Siendo Lima todo lo contrario.
Sí, pues, pero el yoga puede hacer todo eso; porque cuando estás contento puedes darte mejor cuenta de qué situaciones son las que activan tu estrés y, así, ya nos vas a reaccionar mal ante el tráfico, ante la gente…

O sea que de paso ustedes están haciéndole una contribución a la ciudad.
Más o menos (ríe)…

A quienes sí estresó al decidirse por el yoga fue a sus padres. ¿Qué opinan ahora de su situación?
Se han sorprendido, no se lo esperaban… Ellos habían tenido siempre esta idea convencional de que hay que seguir una profesión, hacer una maestría y después trabajar en una empresa; y -no sé- creo que ahora les estamos contagiando nuestra alegría, esta buena onda que también le estamos dando a nuestras familias.

¿Sus papás practican yoga?
No (ríe)… Los papás de Alex, tampoco; pero su hermano sí y también se ha certificado como profesor. Mis hermanos, no. Se resisten, pero ya caerán (ríe)…

¿Qué es lo mejor de dedicarse a esto?
Me encanta trabajar. Yo tengo mucha energía y no la estaba sabiendo enfocar correctamente. Pese a haber sido siempre una buena estudiante, por el hecho de estar en algo que no quería, yo no me sabía expresar. Toda esta energía, todas mis habilidades, no estaban siendo manifestadas. Ahora siento que mi trabajo da frutos… La alumna aplicada ya está haciendo bien las cosas, ¡es algo así!

Dígame: no habiendo estudiado administración, ¿cómo hace para llevar la empresa?
Sentido común, e ir aprendido de los errores… (“el yoga, además, te da seguridad respecto a tu propia sabiduría”, interviene Alex). Sí, el yoga me da claridad mental para hacer las cosas lo mejor posible.

O sea que en el caso de ustedes se da de manera limpia la frase que le atribuyen a Alan García: “La plata llega sola”.
¡Sí! (ríe)… Hay un libro que nos gusta mucho, de Deepak Chopra –“Las Leyes de la Abundancia”-, que es como nuestra biblia. Dice que cuando trabajas con tu propósito, todo viene; incluido lo material. Eso pasa cuando tú estás alineado con las cosas que quieres lograr.

Chopra, precisamente, es muy criticado por haberse hecho rico gracias a la difusión de una filosofía del bienestar. ¿Están pasando por algo similar?
Al principio. Ahora, no tanto. La gente pensaba que nuestros cursos eran muy caros y había quejas: “Cómo pueden cobrar así, si esto es algo espiritual”. Pero esto es un trabajo, y los profesores también tienen derecho a ganar. Para nosotros es una alegría que la mayoría de nuestros profesores ya no tenga que trabajar en otros lados para poder vivir de esto (“Además -Alex vuelve a intervenir-, qué es más importante: ¿que un fabricante de armas gane dinero o que sea Deepak Chopra quien lo gane?”).

FICHA
Nombre: Gabriela Sologuren Pellegrini.
Colegio: Mater Purísima.
Estudios: Bióloga de la Universidad Nacional Agraria con especialización en Gestión Ambiental y Calidad Total. Profesora de yoga certificada por el Yoga Alliance.
Edad: 30 años.
Cargo: Socia, directora y profesora de Lima Yoga.

Lima Yoga
Escuela de yoga para alumnos y profesores. Certificada por el Yoga Alliance (EE.UU.), Gabriela la inició el 2004 en la sala de su casa.

Crecimiento
Con un préstamo de 300 soles abrió su primer centro el 2006. Asociada con su esposo, está por abrir el quinto local. Tiene un staff de 20 profesores.

Labels: , , , , ,

Alex & Gaby en Oh!diosas

Saturday, April 16, 2011

Yoga Poder

parte 1 entrevista sobre el poder transformacional del yoga en cuidate mucho plus tv.



parte 2